Las grandes
explotaciones mineras y petroleras son ejemplos de extractivismo. Son acciones que realizan los seres humanos para
obtener recursos naturales: taladran, perforan, fragmentan, y así
sucesivamente, obteniendo productos que luego se utilizarán con otros fines. El
extractivismo es un caso particular de la extracción intensa de recursos
naturales, y se lo define de una manera muy particular: son extracciones de
grandes volúmenes, que son esencialmente exportados.
Los ejemplos
más conocidos son la minería a cielo abierto o la explotación de hidrocarburos.
Actualmente
se observa una fuerte expansión del extractivismo en América del Sur. La
minería, hidrocarburos y monocultivos reciben grandes inversiones y se inician
nuevos emprendimientos en casi todo los países. Se apela a prácticas cada vez
más intensivas, a veces utilizando productos tóxicos y peligrosos, muchas veces
usando explosivos, y se cubren áreas geográficas mayores, afectando por ejemplo
las cuencas hidrográficas.
Existen
varios ejemplos, Venezuela es uno de ellos, pero en América Latina se destacó
con una cobertura significativa en prensa, la situación de Ecuador. En este
país, el Gobierno aprobó el primer proyecto de megaminería a cielo abierto con
una empresa china para extraer cobre. La reacción del pueblo ecuatoriano fue
una gran marcha nacional en defensa del agua y contra la megaminería.
Este y otros
casos muestran que las controversias y conflictividad ante el extractivismo no
son casos aislados. La tarea que tiene
Venezuela y muchos otros países es salir del extractivismo depredador para
pasar a prácticas sensatas y de allí avanzar a extraer solamente aquello que es
realmente necesario.
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