lunes, 5 de agosto de 2013

Reciclaje: un deber revolucionario impostergable




Para controlar el destino de los residuos sólidos en nuestras comunidades, es necesario activar un mecanismo de trabajo mancomunado entre Alcaldía, empresas privadas y comunidades, a través de los consejos comunales.
 
De acuerdo a la Ley de Residuos y Desechos Sólidos, aprobada en el año 2004, GO, N° 38.068 la ley tiene por objeto: “el establecimiento y aplicación de un régimen jurídico a la producción y gestión responsable de los residuos y desechos sólidos, cuyo contenido normativo y utilidad práctica deberá generar la reducción de los desperdicios al mínimo, y evitará situaciones de riesgo para la salud humana y calidad ambiental”. En sus artículos 45 y 46 la Ley establece:Las autoridades locales adoptarán los métodos o sistemas de recolección y transporte que mejor se adapten a sus características particulares, cumpliendo para su realización con las condiciones de higiene y seguridad adecuadas”…. “El ente responsable de la gestión deberá proveer los envases apropiados para el cumplimiento de los objetivos de la recolección selectiva, entendiéndose por ésta, la separación en el origen por tipo de material, e informar debidamente a la población respecto de la frecuencia de recolección de los materiales a reciclar”.
 
Cumpliendo con el mandato de la Ley, la Alcaldía del Municipio Bolivariano Libertador, mediante la Corporación de Servicios Municipales, implementó un Plan Piloto de Recolección de Desechos Sólidos en las parroquias El Recreo y La Candelaria, para controlar el método de recolección de desechos y residuos sólidos. Aunado al Plan de Recolección se instalaron  contenedores plásticos en la ciudad, con una capacidad de mil litros cada uno, los cuales permitirían retirar la basura del suelo y mantenerla en los contenedores. Igualmente  se les suministró a los comerciantes y ciudadanos de la zona, un recipiente de plástico de 240 litros. Igualmente se fortalece el  sistema de recolección de desechos y residuos sólidos a través de camiones recolectores, unidades compactadoras y barredoras mecánicas.
 
Estas iniciativas van de la mano con una campaña de educación para el manejo de desechos sólidos y así crear conciencia, de tal forma que sea la propia comunidad la que exija, a través de sus organizaciones, la implementación y cuidado de mecanismos de recolección de desechos en la capital.
 
Cada uno de nosotros generamos aproximadamente 1,4 kgs. de basura al día. Pero debemos preguntarnos con conciencia revolucionaria ¿realmente es basura todo lo que se llega a botar?.. Gran parte de lo que botamos como basura, bien pudiera reciclarse y convertirse en nuevos productos. Diariamente, alrededor del mundo las personas se deshacen, sin tener conciencia de ello, de componentes cuyo reciclaje contribuiría a evitar el agotamiento de los recursos.
 
Los estilos de vida impuestos por el Capitalismo nos han llevado a adoptar patrones exagerados de consumo que impactan negativamente en el medio ambiente. La selección de artículos desechables por parte de los consumidores y el exceso de empaques por parte de los fabricantes son prácticas muy comunes en nuestro diario vivir y sinónimo del capitalismo salvaje impuestos en estas latitudes por las transnacionales en su afán y vorágine expansionistas.
 
Muchas veces adquirimos cosas que no son necesarias sólo por el afán de comprar. No pensamos que para su fabricación se precisan materias primas que no podemos derrochar como el petróleo o el agua. También hay que tener en cuenta la enorme cantidad de basura que se genera por el exceso de envoltorios en muchas cosas de las que compramos y que cada vez existen menos lugares en donde depositarla.
 
Si la incineramos, contaminamos el aire, si la enterramos contaminamos el suelo y si la desechamos contaminamos el agua, los ríos, mares y lagos. Es por ello que como práctica revolucionaria y socialista, debemos adoptar como herramienta de vida el reciclaje y acoger la cultura de reciclaje para apalancar la diferencia entre un futuro con un medioambiente sano, o una destrucción de la naturaleza con rapidez asombrosa.


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