Uno de los argumentos más persistentes que ha usado la
oposición venezolana, es que el discurso “chavista” es agresivo y descalificatorio.
Responsabilizan a Chávez del irrespeto y la falta de tolerancia que hay hoy en
día entre los venezolanos. La oposición ha repetido hasta el cansancio que el
Presidente Chávez era un “guapetón de barrio” que agredía e insultaba a todo el
que tuviera una discrepancia con él.
No podemos negar que el discurso del Comandante Chávez fue a
todas luces encendido. Ciertamente utilizó la descalificación para neutralizar a
sus adversarios, pero en su más radical discurso, si analizamos cada uno de ellos,
podemos encontrar siempre una referencia histórica, un planteamiento ideológico
y político, una propuesta a una situación en particular. Siempre propuso la
construcción de una nueva patria socialista y trabajó por ella. Su discurso
siempre tuvo un contenido filosófico coherente. Utilizó la figura de un gran
prócer, Simón Bolívar, como elemento común del imaginario social de los
venezolanos y como objeto de unión entre sus seguidores. Siempre sus palabras
estuvieron cargadas de contenido y se aprendía de ellos.
El discurso de la oposición es un discurso que promueve la
división y persigue como objetivo final una guerra civil entre los venezolanos.
Es un discurso violento que convoca los más miserables sentimientos, que incita
a la rabia y al odio, al enfrentamiento para aniquilar. Con su propuesta de la “salida” se justifica hechos vandálicos
contra la propiedad pública, se
autorizan asesinatos (como los ocurridos en las guarimbas) y se promueve
un camino inconstitucional que ha llegado al punto de generar el deseo entre
algunos opositores, de solicitar a través de un SOS Venezuela una intervención militar norteamericana.
Emplean la manipulación psicológica, el psicoterrorismo y utilizan
la “proyección” como elemento central de su discurso. Culpabilizando a los
“colectivos chavistas” y a los presuntos “infiltrados”, responsabilizan al Gobierno legítimo. Con
esta táctica, de despertar los más viles sentimientos de sus seguidores, bajo
un discurso que envuelve pretendidas manifestaciones pacíficas, solo han
logrado a lo largo de estas cuatro semanas, quedar en evidencia.
La oposición por su torpeza se ha dividido en dos bandos, por
un lado tenemos el sector radical que lidera Leopoldo López y María Corina
Machado y por el otro la oposición “light” que lidera Capriles Radonski, que en sus funciones como
Gobernador no ha actuado responsablemente, siendo su deber y responsabilidad mantener
el orden público.
Finalmente el día de ayer, 18 de marzo, se intervino la
Plaza Francia de Altamira. El gobierno
ha actuado como le correspondía. Ya está preso Leopoldo López y se ha
solicitado el allanamiento a la inmunidad parlamentaria de la Sra. María Corina
Machado. Pronto deberán tomar acciones por la inacción del Gobernador del Estado
Miranda.
Esperemos que todos estos actos legítimos y constitucionales desemboquen en la pacificación del
país.
¡Viva la democracia en Venezuela y en el mundo!
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